Fellowes pone en marcha una campaña para concienciar sobre la necesidad de destruir documentación impresa en desuso.
Aunque muchas empresas están convencidas de la necesidad de cumplir los requisitos que marca la LOPD en cuanto a la preservación y confidencialidad de los datos personales en soportes informáticos, a veces se olvida proteger la información impresa que se encuentra en desuso o que se utiliza esporádicamente. Para Fellowes, la destrucción eficiente de la información recogida en papel es uno de los pilares fundamentales para cumplir con la LOPD.
El fabricante de destructoras de documentos, ha puesto en marcha su nueva campaña “ni rastro del dato”, que mostrará la necesidad de destruir correctamente la información que ya no se utilice como expedientes, historiales de clientes o informes médicos.
Sectores profesionales sensibles
Esta nueva campaña de Fellowes está principalmente orientada a concienciar algunos sectores profesionales que manejan datos personales especialmente “sensibles”, como puede ser el sanitario, el ámbito jurídico o el académico, entre otros.
Para ello, los responsables de Fellowes contactarán con más de 20.000 empresas y profesionales autónomos a través de diversas acciones de mailing, carteles en el punto de venta, y del microsite www.destructorasfellowes.com, para facilitarles algunas pautas que les ayuden a seleccionar la información que deben destruir y hacerlo correctamente.
Así pues, a los farmacéuticos se les indicará cómo destruir recetas, informes médicos (P10), actas de urgencia, etc; a los centros médicos, además de los distintos historiales se les asesorará sobre la mejor manera de deshacerse de todo tipo de pruebas; a las aseguradoras será necesario advertirles sobre la necesidad de destruir las pólizas de salud o de vida; en los despachos profesionales de abogados y notarías, será necesario eliminar expedientes de clientes que ya hayan prescrito, sentencias, escrituras, registros…; en asesorías fiscales y laborales, habrá que centrarse en proteger los datos económicos, balances, cuentas de resultados y, por supuesto, contratos con clientes y proveedores; en los centros de enseñanza ya sean públicos o privados, deberán tenerse en cuenta los expedientes académicos.